Simplemente, hoy, te echo de menos



Creo que algo falla en la educación cuando se enseña a callar los sentimientos, a ocultarlos, a reprimirlos, a veces "para no molestar".

Creo que algo falla cuando, de base, ni siquiera puedes decir que le echas de menos.

Tienes que agradecer lo vivido pero no puedes caerte nunca, no puedes reconocer en público que echas de menos su melena, el perfume que usaba, sus andares, su olor... o que echas de menos el picor de su barba, su pelo desmarañado, su piel, su calor.

Creo que algo falla cuando algo tan sencillo como un "me gustaría que estuvieses aquí" se convierte en algo a ocultar, en algo que tapar, algo que llevar en silencio porque el punto bueno de equilibrio de espiritualidad (o nivel vibracional o llámalo como quieras) dicta que solo puedes agradecer.

Creo que, si eres humano, es para sentir. Y en el sentir está la alegría, la tristeza, la risa, el lloro, la rabia, la pasión, la entrega... Siente, no te quedes a vivir en ninguna de ellas, pero siéntelas. Eso se llama vivir.

Creo que hoy, puedes decirlo:

   Te echo de menos
   Echo de menos los paseos dados, y los que nunca llegaron
   Echo de menos correr bajo la lluvia
   Echo de menos madrugadas bajo las sábanas
   Echo de menos soñar con casas imposibles
   Echo de menos conversaciones de seis horas
   Echo de menos los abrazos
   Echo de menos tu calor
   Echo de menos las risas hasta que duele la tripa
   Echo de menos las mariposas en el estómago
   Echo de menos las risas tontas
   Echo de menos los silencios cómodos
   Echo de menos el mirar entre almas


Añade los que necesites y, hoy, quizá sólo hoy, permítete decir qué echas de menos. Libera tu alma, tu voz, tu garganta, a ti y, después, dilo o grítalo al mundo. Es mejor parecer un loco sano que un cuerdo ahogado.

Esto no significa que no agradezcas lo que tienes.
Esto no significa que no agradezcas lo vivido.
Esto no significa que no seas feliz
Quizá significa que, simplemente hoy, lo echas de menos.

Teresa Alcázar

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