Bésame antes de irte
Realmente había magia en el ambiente. No
había explicación, tampoco estaba entrando la razón. Probablemente fue así
desde el primer segundo sólo que no se habían dado cuenta. Hay cosas que la
razón no puede entender y casi es mejor que no lo haga, porque cuando entra en
acción la magia se apaga.
Fue un instante mágico, breve, lleno de
cercanía, de ganas de más, de conversaciones inacabadas, de calor.
Bésame antes de irte. Esas palabras
llenaban su cabeza una y otra vez pero no conseguían salir. Maldita cabeza.
Siempre te cuenta que habrá tiempo, que habrá otras ocasiones, que cómo vas a
decir eso. Vergüenza absurda…
Y entonces aparece de nuevo el resto de
la vida, las obligaciones, el tener que, y la magia se sustituye por razón, por
pensamientos y entre tanto ruido y tantos quehaceres, se perdió la locura.
A veces los momentos de locura son los
que conforman una vida entera. Esos que no sabes si vas a volver a tener, si
luego van a ser un hasta siempre o, si vuelven, nunca más serán locura si no
razón llena de normas básicas para vivir.
No sé si has desperdiciado alguna vez ese
momento de magia, no sé si has permitido alguna vez que la locura se adueñe de
tu ser, no sé si te has dejado llevar alguna vez. Si lo has hecho repítelo, si
no lo has hecho, arriésgate. Pero si hoy tienes la oportunidad díselo, besa,
abraza, lánzate. Un solo beso, un solo abrazo, una sola caricia, un solo
susurro… uno solo que sea como el rayo de sol que da calor a tu piel en la
mañana.
Deja todo. Nada es importante. Besa antes
de irte.



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