Querido ego
Querido ego:
Llevo mucho tiempo queriendo escribirte y no encontraba el momento. Como siempre en estos casos, imagino que por miedo.
Quería pedirte disculpas por no saber quién eras realmente. Había escuchado cosas como "menudo ego tiene" y te había confundido con el orgullo.
Así que cómo es normal ¿cómo entenderte si ni siquiera sabía quién eras?.
Ahora que te conozco quiero valorar todo tu esfuerzo. Han sido muchos años de crearte a través de la mirada de todos y toda una sociedad. Años de coger pedazos de padres, profesores, hermanos, amigos, sucesos... Años de juntar todo para crearte, sumando un qué debería ser, junto a un cómo me ven los demás, aderezado con cómo me gustaría que fuera.
Sé que han sido muchos años para crear un personaje que durante tiempo llamé "yo", con tintes de "mi personalidad".
Sé que serviste de escudo, de testigo, de culpable y de amigo.
Y por todo ello te doy las gracias.
Ahora no necesito más a ese pequeño personaje pero me gustaría que no sintieras miedo. Esto no es una despedida si no una transformación.
Sé que como buen ladrón estarás al acecho, intentando que mi mente forje nuevas líneas y vidas.
También sé que formas parte de mí.
Así que no voy a luchar contra ti, sería cómo hacerlo contra mí misma.
Sólo voy a ser, sin más. Y, poco a poco, volverás a ser lo que un día fuiste. La sombra que siempre acompaña a la luz.
Así que gracias por tu tiempo, por estar ahí. Porque con tus pequeñas jugarretas me haces ser y estar más consciente y porque, al fin y al cabo, no existe un día sin su noche.


Tienen que existir los dos extremos para que pueda haber un equilibrio, unas veces hacia un lado, otras hacia el otro.
ResponderEliminar