Descubriendo patrones inconscientes


Es curioso cómo cuando hablamos de regresiones, nos imaginamos con facilidad e ilusión que descubrimos que, en otra vida, fuimos Cleopatra o Marco Antonio para sentirnos especiales. Con esto, y sin darnos cuenta, estamos olvidando lo especiales que ya somos y la capacidad de nuestra mente para captar, guardar y emplear todos los recuerdos acumulados desde el momento de nuestra concepción. Sin necesidad de irse tan lejos.

En un porcentaje demasiado alto, vivimos sin ser realmente conscientes de las creencias implantadas en nuestra mente que nos limitan y delimitan en cada una de nuestras acciones. Estas creencias nos crean patrones repetitivos que, muchas veces, nos impiden vivir en plenitud y libertad, generando comportamientos dañinos para nosotros mismos.
Por supuesto, estas creencias implantadas e inconscientes nos afectan en muchos aspectos de nuestra vida sin embargo me gustaría destacar cómo pueden afectarnos en la búsqueda o mantenimiento de nuestra pareja.  Sin darnos cuenta siendo bebés, niños o incluso estando en el vientre de nuestra madre pudimos recoger miedos, inquietudes e ideas que dañan el presente sin ser siquiera conscientes.

Al nacer no tenemos verdadera constancia de nuestro cuerpo hasta pasado un tiempo ya que hasta el momento hemos respirado, comido y sentido a través de nuestra madre. Consideramos que su cuerpo es el nuestro y sus emociones las nuestras. Es por ello que mientras estamos en el vientre materno tomamos los sucesos como si fuesen realizados contra o hacia nosotros. Cuando nuestra madre teme algo, nosotros tememos.

Una persona en una de nuestras sesiones de terapia regresiva recordó con espontaneidad cómo su padre chillaba a su madre y la tristeza de ésta. Lo recordó con tal intensidad que se dio cuenta que esos gritos los había sentido como suyos, que ese miedo, ese pensar que había hecho algo malo era un sentimiento que le pertenecía y le había acompañado durante toda su vida. Sin querer había creado un patrón de conducta de sumisión por miedo a la represalia y así, en base a esa idea, buscaba sus parejas. Personas con fuerte carácter que estallaban frente a los conflictos, tal y como había vivido y sentido siendo un bebé en gestación. Inconscientemente intentaba repetir ese roll, en un aprendizaje interno de sufrimiento y también como un gesto amoroso hacia su madre. Si sufría ella su madre no tendría que sufrir. Fue un gran aprendizaje y un maravilloso descubrimiento ver esa capacidad de amor. Aprendimos a respetar el espacio y la razón de ser de cada uno, la razón de cada crecimiento y, con ello, se liberó. Entregó lo aprendido y comenzó una nueva vida basada en una nueva pauta: el autorespeto.

Darse cuenta que en nuestro interior subyace un patrón capaz de impedirnos ser felices es realmente impactante y doloroso pero es mayor el sufrimiento cuando vivimos en base a él sin saberlo.


Las respuestas se encuentran en tu interior, no tengas miedo a descubrir tus secretos y ten honestidad con tu Ser. En realidad vinimos a este mundo para ser felices y crecer en nuestro interior. Tan solo hemos olvidado cómo hacerlo. Ahora es el momento de recordarlo y cambiar nuestra vida.

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