Una Vida Bajo una Sábana: Reflexión sobre Vivir el Presente


Decidió irse de vacaciones, aunque fuese solo. Estaba un poco cansado de buscar con quién compartir en este mundo de escaparate, donde sentía que necesitaba venderse para encontrar a alguien.

Aunque el ser humano es social por naturaleza, cada vez hay más personas que encuentran el gusto a la soledad, aunque pesa, aunque les quema. Pero prefieren estar solos a “aguantar tonterías”, ser siempre políticamente correctos o aguantar estándares que, en el fondo, nadie cumple porque no se sabe ni cuáles son, ni cuáles se desean en realidad.

Y solo marchó.. para no volver.

Tras una mañana de playa, disfrutando del sol, de la energía y sonido del mar, decidió volver a casa para comer algo. Su corazón no lo vio claro y se paró. Quizá no quiso alejarse del mar, estaba cansado de soledad, de excesos, de faltas o de años (aunque tantos no tenía). No se puede conocer sus razones, simplemente se paró. 

En unos minutos se llenó de gente el lugar, de médicos que estaban de vacaciones y que se acercaron rápidamente a ayudar, de personas que le protegieron de la fuerza del sol con sombrillas, de curiosos, de guardacostas.. un poco después llegaron del servicio de emergencias de la playa, más tarde las ambulancias, mucho más tarde la policía. Todos movían su corazón, intentando una recuperación cardiorespiratoria que no pudo llegar a ser. Y lo intentaron, mucho, durante mucho y con ahínco.

Pero se fue. La muerte le recogió y marchó, a otra casa. Quizá la verdadera, mientras le cubrían con una sábana.

Poco a poco fueron marchando sanitarios, ayudantes, mirones, médicos.. sólo quedaron los policías y el servicio de emergencia, esperando al juzgado para el levantamiento del cadáver.

Así su cuerpo llegará a una sala, a la espera de que la policía localice a su familia y puedan despedirse.  Una despedida que, para muchos, será tarde.

El ser humano tiene la facilidad de vivir a medias, con miedo, como si tuviese la eternidad para decidirse a vivir con ganas, con valentía y en el presente. Pero el presente es hoy, el momento ahora, la persona que te gusta está ahí ahora, tus hijos también, tus padres, abuelos, amigos, primos, parejas, amantes o quién comparta vida contigo están ahí ahora. Y hay otra cosa aún más importante que también está: tú.

La vida de esa persona quedó bajó una sábana mientras había decidido vivir sin esperar, el viento acariciaba su piel, el mar su alma y el sol le daba calor en ese corazoncito que se paró.

Quizá no tenía a nadie a su lado pero estaba lleno de compañía y tenía a la persona más importante, a él mismo.

Hoy tienes el regalo de reencontrarte, de mirarte, de amarte y de compartir, con quién se deje, una parte de ti mientras disfrutas lo que sí tienes: la vida, tus ganas y a ti.

Que lo quede bajo la sábana se pueda ir con una sonrisa.


¿Esta reflexión te ha tocado algo dentro?

Si sientes que vives a medias, con miedo o posponiendo lo que realmente importa, no estás solo, me tienes aquí. A veces necesitamos un espacio seguro donde poder mirarnos de verdad, sin máscaras ni "deberías".

Como psicóloga especializada en acompañar procesos de autoconocimiento y cambio, puedo ayudarte a reconectar con lo que de verdad importa: tú, tu presente, tu vida.

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