Mejor sin mí
Un día te detienes y ves que en lo que te
has convertido, simple y llanamente, no te gusta. Que lo has intentado pero que
no lo has conseguido.
Te has esforzado una y otra vez, en ser
el amigo, la pareja, el hijo, el tio o el padre que querías ser y realmente
sólo eres un esperpento que se consume en sueños rotos, que se ahoga en
lágrimas tragadas. Un personaje infeliz con careta de “todo va bien”
Aún así procuras hacerte dueño de un
cierto control que permita que siga naciendo una parte dulce que un día bañaba
tu interior. Pero ese control necesita ser cada vez más férreo, más
intransigente, no puedes permitir relajarte porque, por alineación planetaria o
por un humor negro de la vida, siempre va a ocurrir cualquier situación que te
desestabilice de nuevo. Y vuelves a convertirte en ese personaje que aprieta
dientes, balbucea o gritas palabras dañinas y se consume por dentro.
En definitiva, sientes que por mucho que
lo intentas, por mucho empeño que pones, sale una y otra vez la peor parte de
ti. No es el enfado, ni odio, ni nada de eso. Es una parte oscura y horrenda
que toma posesión de ti y se venga por las palabras tragadas, las lágrimas no
mostradas y la postura erguida de control mantenida a base de vigilancia y auto
censura.
Y en ese momento, se apodera la sensación
de cansancio, de un cansancio que te entra en los huesos y te quita las ganas
de vivir. Y al final solo piensas: estarán mejor sin mi. Y en ese momento
abandonas, abandonas mantener sueños, tiras los pedazos a la basura y asumes
que no lo has conseguido y que, quizá, si existe otra vida puedas llegar a
tener más suerte que en esta. O más fortaleza, a veces no está claro…
Sí, soy consciente que todo esto ocurre
alguna vez. Y si, la sensación es devastadora. Por eso me gustaría invitarte a
que, por un momento, te imaginaras realmente el mundo sin ti. Se que tu lado
más oscuro aprovechará la coyuntura para decirte que seguro que están mejor,
pero vamos a imaginarlo realmente sin ti. Sin tus abrazos, sin esa sonrisa que
has conseguido arrancar incluso en los momentos más duros, sin esa capacidad de
amar, sin tus hobbies, sin tu forma de ver el mundo, sin tu hombro para llorar,
sin tus labios para besar, sin tu risa, sin tus locuras, sin tus miradas de
complicidad, sin tus mensajes, sin nada…. No te dejes engañar, sin ti habría
menos belleza en el mundo. Sin ti no habrían tenido una mano tendida, ni un
abrazo en el momento más necesario. Te necesitan, así que No, sin ti no van a
estar mejor.
Si, sale lo peor muchas veces. Si, no vas
a gustarte muchas veces más. Pero si tienes la capacidad de juzgarte con tanta
severidad que te sentencias al exilio, también tienes la capacidad de
absolverte, sin cargos, ni penas, ni castigos.
Por una vez hazlo, inténtalo, perdónate,
suelta, deja que las personas te quieran hasta con lo peor. Te darás cuenta
que, la mayoría de las veces, lo que van a desear es abrazarte a ti en ese
momento y que, solamente tú, estabas juzgando.
Concédete la libertad y reconoce que
mejor a tu lado, que sin ti.



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