Lo que de verdad importa

Hay una historia que me gusta mucho...

Había una pequeña ciudad habitada por pozos. Los había de todos los tamaños, anchos y profundidades y vivían en armonía. Como en cualquier ciudad pronto comenzaron a imponerse modas y decoraciones, de tal forma que cada pozo fue rellenándose de objetos y, aunque no siempre eran útiles, cada vez tenían más. Llegó un punto en que los pozos más adinerados tuvieron que empezar a expansionarse haciendo sus diámetros cada vez más grandes para poder dar cabida a tanta cosa.... Y el suelo empezó a escasear. Y así vivían los pozos, llenos por dentro de mil muebles, joyas, ropas... Engordados por su orgullo y avaricia.

Viviendo un poco más en las afueras, había un pozo que sabiendo que necesitaba ampliarse, crecer, decidió que si por fuera lo único que hacía era perder más suelo del que había, y ya era escaso, quizá podía intentar crecer por dentro. Cuando empezó a escarbarse en sí mismo, se dio cuenta que era imposible hacerlo con tanto objeto, así que decidió vaciarse, sacar todo al exterior y empezar a profundizar. Pronto el resto de pozos comenzaron a cuestionarle, tratarle como el loco ermitaño, el que no sabía qué estaba haciendo dejando todas sus cosas, sus preciadas cosas, en la calle. Y él empezó a regalarlas porque comenzó a darse cuenta que realmente no necesitaba tanto.

Y así, excavando, un día sucedió. Había profundizado tanto que se encontró con un río subterráneo que creaba una pequeña balsa en una de sus cuevas. Como pozo era una sensaciçon única, maravillosa, poder sentir ese agua dentro de sí, tan fresca, tan limpia y tan pura. Simplemente tan única. Se sintió lleno y comenzó a hacérselo saber a los demás.  

Algunos pozos fueron a visitarlo y ver ese prodigio e incluso algunos se animaron y comenzaron a vaciarse a sí mismos, con la ilusión de crecer por dentro y la emoción de saber que encontrarían algo único que les haría sentirse llenos. Otros pozos lo intentaron pero sentían tanto apego por sus cosas que no pudieron vaciarse, y sin vaciarse nunca hay espacio suficiente para excavar.

Me gusta mucho esta historia quizá porque lo que buscamos fuera, lo realmente importante, siempre ha estado dentro de nosotros. Quizá sólo hace falta vaciarse y profundizar.

Ahora bien ¿qué tipo de pozo eres tú?

Comentarios

  1. Anda que no cuesta sacar las cosas del pozo, quizás es lo más dificil.

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  2. Lo importante es empezar a sacarlas, dá igual lo que se tarde, cada uno tiene su propio ritmo.

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  3. Evitar la superficialidad, crecer conscientemente, educar conscientemente, simplificar y aspirar a lo esencial: ser honesto con uno mismo, desnudo y desprovisto, ser feliz sin nada, qué es TODO.

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